Mundo de ficçãoIniciar sessãoApolo
—¡No quiero sus malditas excusas! —Rugí ante la inoperancia de mis hombres de confianza. —¡Quiero que me traigan en este maldito momento a quien recibió la caja! Los cinco idiotas que estaban frente a mí palidecieron cuando coloqué mi pistola en el escritorio del despacho. Hijos de put@. Como era posible que hubiesen puesto en riesgo la vida de Brianna de esa forma. Tuve un mal presentimiento desde que vi el paquete si






