Cuando supe del diagnóstico de Mirian sentí que el destino me estaba arrebatando una parte importante de mi vida, pero Adrián, mi pequeño fue determinante para aguantar los avatares de mi mundo. Murió lejos de mí, pero haciendo justo lo que quería, disfrutando de sus últimos días en la tierra. Tuve la fuerza para soportar la pérdida de una de las personas más importantes para mí, porque se fue cómo había vivido, con dignidad.
Observé a James, derrumbarse frente a mí cuando tuvo que acatar la