El joven militar resultó ser un adicto al trabajo. Sus obligaciones nunca se limitaron a acompañarme a los diferentes eventos diarios a los que asistía. A veces dormía en la mansión, realizando recorridos nocturnos. Lo contemplaba desde mi habitación extasiada con tanta belleza masculina. Me embargaba su olor varonil y su conducta seria y distante, pero era inocente y con escasas experiencias en cuanto a técnicas de seducción. Mis únicos encuentros íntimos habían sido generados por violaciones,