Emocionada, después de las ovaciones de los presentes, en su mayoría habitantes de la isla caribeña, bajé del escenario, deparando en Rosa, quien aplaudía contenta, parada frente a la puerta principal del salón.
- ¡Viniste! - exclamé feliz.
- No podía perderme el evento - y riendo agregó - soy la protagonista de la historia.
- Cierto - respondí feliz por su presencia -.esto significa mucho para mí.
De repente, una extraña visión nubló mis ojos y mis pensamientos, borrándome la sonrisa