Capítulo 37

Corrí el cuarto de aseo, donde me sentí morir, el malestar se adueñó de mi cuerpo, debilitándolo.

- Señorita - llamó la dueña de la vivienda, desde el otro lado de la puerta - ¿Está bien?

Salí, después de haberme salpicado con agua el rostro. Tenía una enorme sensación de desfallecimiento. La palidez de mi cara, la llevó a dirigirme hacia el salón del recibidor, por los síntomas, casi tenía la certeza de estar esperando un bebé ¡Cuántos sentimientos encontrados!

- ¿Se encuentra mejor?
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