Capítulo 30

Después de pasar un rato agradable con las dos jovencitas llevé a Nelinda hasta su casa, parqueando a una distancia prudencial de la vivienda. Quería alejarme de situaciones estresantes, pero la joven tenía otros planes.

- Eli pasa, así saludas a mamá y a Adrián - dijo con un gesto de súplica.

- ¿Y tu hermano? - pregunté inquieta.

- A esta hora no está en la casa - respondió con seguridad.

En el fondo, moría de ganas por ver al pequeño y a Amara y seguí a la rubia hasta el vestíbulo de
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