Los días pasaron, dejándome el encanto de la tranquilidad de las horas de labor ininterrumpida, dedicándome a la creación. Escribía, aprovechando el brillo y desarrollo innegable de mi mente productiva, nuevamente incluía elementos autobiográficos a la novela. Quería ganar la aceptación de los lectores, mostrando a una mujer empoderada y valiente que luchaba por alcanzar sus metas y objetivos. Pasaba el día encerrada, debatiéndome entre letras y cariños de Jerry, que me visitaba para inspirarme