El forcejeo de Isabel y mi deseo de hacerla pagar por el secuestro, la traición y las amenazas, propiciaron el aumento de las palabras de insultos y, las personas, se fueron concentrando en la enorme plazoleta del centro comercial. Los gritos de ella de miedo y frustración alertaron al equipo de seguridad y a Jerry, que tardaron segundos en llegar a mi lado.
Intentó, para evadir el arresto, golpearme con la mano libre, pero, la frustración, causada por años de dolor, encierro y miedo, ante el