Lo vi entrar a la habitación, elegante e impecable en su ropa azul, destinada a usarse para dormir. Es hermoso y me siento bendecida por tenerlo a mi lado.
- ¿Te sientes mejor? – preguntó con genuino interés.
- Sí, estoy más calmada – afirmé – es que… verla de nuevo me impactó.
- Te entiendo – dijo, colocándose a mi lado.
- Yo no quiero hablar de eso… me pone ansiosa.
Me abrazó delicadamente y comencé a sentirme en las nubes. No estaba familiarizada con esas sensaciones. Con él, todo