Abrí los ojos, pero, la claridad me molestó. De repente, la idea del secuestro me asaltó la mente y, aterrorizada, comencé a detallar la habitación. Las paredes blancas me llamaron la atención, porque contrastaban con el sucio recinto donde me tenían secuestrada. Me incorporo en la cama y veo el suero que han conectado a mi brazo. ¿Cómo llegué aquí? Intento quitarme las agujas, totalmente asustada. Si Ransés me había traído al hospital tenía poco tiempo para escapar.
- Tranquila, te vas a las