JOHN FOSTER
—No puedes seguir viviendo en este hotel… —reclamó Rita andando detrás de mí.
—¿Por? Es mío y puedo hacer lo que quiera.
—John… vamos a ser papás y deberías de comenzar a comportarte con madurez.
Me detuve en seco, haciendo que Rita chocara conmigo. Cuando volteé, no pude evitar dedicarle una mirada cargada de rencor. No creía que ese niño fuera mío, no era posible, ni siquiera estaba seguro de que en verdad estuviera embarazada, pero solo era cuestión de tiempo para que el su