JOHN FOSTER
—Algo tan sencillo, ¿le generó un infarto? —pregunté sentado en el sofá de la sala, con un vaso de whisky en la mano y la mirada perdida, mientras el doctor Chapman me dedicaba una sonrisa burlona.
—John… ¿Crees que te estamos mintiendo? —inquirió Rita manejándose en esa línea de la ira y la decepción. Cuando se disponía a acercarse a mí, su padre levantó la mano y, sin perder la sonrisa, comenzó a caminar de un lado a otro.
—Tanto el estrés crónico como el agudo significan un au