AVRIL STEEL
—Me sorprende que con la gravedad de la intoxicación que sufrió, no haya padecido de alguna secuela —dijo el doctor revisando mi expediente que colgaba de los pies de la cama.
—¿Es nuevo? —pregunté confundida, no lo había visto antes y era muy tarde para que lo hubieran hecho responsable de mi caso cuando ya me iban a dar de alta.
Me vio con intensidad y sonrió de medio lado, causándome incertidumbre. —Algo así. —Resopló agobiado—. A decir verdad, estoy aquí por otro asunto. ¿E