AVRIL STEEL
Sorbí por la nariz y volteé sin poder ocultar mis lágrimas. No estaba llorando de tristeza, era impotencia, odio, rencor, furia… frustración. Me apoyé en la tarja y traté de tranquilizarme. Las manos de John se posaron en mi cintura, me giró hacia él y me estrechó con ternura.
—Estoy bien… —dije queriendo escapar de sus brazos, pero las lágrimas me delataban.
—No estás bien —contestó acariciando mi cabello—. Es normal.
—Es como si no se diera cuenta del daño que me hizo, o sim