AVRIL STEEL
Llegué a la joyería donde trabajaba esa m*****a mujer, recorrí con la mirada cada vitrina, fingiendo interés, prestando atención a cada joya mientras la rabia palpitaba dentro de mis venas. —¿Señorita, hay algo en lo que la pueda ayudar? —preguntó la encargada con una sonrisa cordial, lamentaba mucho lo que estaba a punto de hacer, pues ella no era la culpable.
—Ahora que lo menciona, estoy buscando a una de sus empleadas, se llama Martina Díaz —contesté con una sonrisa mecánica y