HENRY CHAPMAN
—¿En verdad te enamoraste de esa mujer? —preguntó Rita pensativa, viéndome desde la puerta. No noté reproché o molestia, en verdad parecía curiosa, pero, aun así, preferí no contestar—. ¿Qué hay de mamá? ¿Ya la has olvidado?
—Nunca podría olvidarla… —Tomé la fotografía sobre mi escritorio y suspiré lleno de melancolía.
Sentía una atracción muy intensa hacia Avril, tal vez admiraba su fuerza y su manera tan protectora de ser con sus hijos. Era una chica inteligente y noble, no