JOHN FOSTER
—Te juro que yo no… —Antes de que Avril continuara, posé mi mano en su mejilla, sintiendo el calor de su piel y la humedad de sus lágrimas.
—Si quisiera una mujer amargada y desconfiada… No te buscaría a ti —la interrumpí, logrando que sus ojos llorosos se levantaran hacia mí—. Tu peor pecado es tu más grande cualidad, Avril. Ves bondad hasta en el hombre más ruin. Solo espero que sigas siendo así siempre.
—Yo no amo a Chapman… No sé qué es lo que siento, pero no es amor… yo…
—