—La vas a perder si no dejas de excluirla de lo que está pasando, Nero. Ella cree que te niegas a hablar con ella —dijo Carlos.
Lo había llamado para preguntarle cómo estaba mi chica. Me dijo que estaba bien, pero que tenía los ojos hinchados, como si hubiera estado llorando. Verla así me partía el maldito corazón en dos. Cuando me rogó que hablara con ella y su voz se quebró, estuve a punto de perder el control.
Sabía que la estaba lastimando al negarme a hablar sobre mi madre, y deseaba tener