Lily
Perder a un hijo te cambia por completo. Mientras otros se hunden en el alcohol, ¿yo? Yo decidí que era hora de pasar página.
Ir a la iglesia.
Pero, como ocurre con cualquier mecanismo de defensa, terminas obsesionándote con otra cosa, y en mi caso esa obsesión se convirtió en el Padre Evans.
Él era diferente. Puro, joven y jodidamente ardiente.
Me senté frente a él, en el confesionario.
—Perdóname, Padre, porque he pecado —dije en voz baja, sintiendo la humedad que ya brotaba entre mis mu