~ Troy
Hoy no he pegado ni golpe; lo único que nublaba mi mente era Lauren. En el momento en que entró en esa cocina medio desnuda, todo lo demás se detuvo. No podía oír el sonido de los huevos ni recordar las reuniones para las que me había estado preparando toda la semana. Todo se convirtió en ruido blanco detrás de la imagen de sus pezones presionando contra esa tela fina como el papel, rogando ser pellizcados, tocados y succionados.
Gimí y me eché hacia atrás en mi silla de oficina, pasándo