~Pearl
—Vale, vale. Es Michael, pero no puedes decírselo a nadie —susurró emocionada.
Fue bastante obvio en cuanto dijo: «Tiene tatuajes».
Michael era su guardaespaldas, o al menos uno de ellos. Lo había mencionado de pasada antes, pero yo no sabía nada de él aparte de que tenía unos treinta y nueve años y era más obsesivamente protector que cualquiera de sus otros guardias, lo cual era algo bueno, supongo.
—¿Cómo diablos lograste eso? ¿No trabaja para tu padre? —pregunté, con una incredulidad