Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto de Salvador se estacionó frente a la mansión Meyer. Apenas el motor se apagó, Cristina giró la cabeza hacia atrás y observó a Valentina profundamente dormida, abrazada a su osito.
—Se ha quedado dormida… —murmuró con ternura.Salvador la miró de reojo y asintió.—Es comprensible. Es una pequeña, no está acostumbrada a manejar estos horarios.¿Por qué no ingresas primero? Date una ducha. Yo la llevaré a su habitación.Cristina parpadeó, dudando.<






