Mundo ficciónIniciar sesión—¿Cómo te atreves? —rugió el padre de Salvador, retirando con violencia las manos de su hijo. Sus ojos, inyectados en ira, reflejaban un odio que parecía haber sido contenido durante años.
Salvador no retrocedió. Su respiración era pesada, pero su mirada permanecía firme.—¿Y seguir aguantando tus empujones? —respondió con voz tensa—. No, padre, no esta vez. Te dije que te detuvieras, y no lo hiciste.El viejo Meyer se acercó, los puños cerrados, la voz vibrando de rabi






