En la ducha me tomé todo el tiempo necesario. Ya que no me faltaba nada quería lavarme el cabello. Tengo unos días sin acomodarmelo, y si algo he aprendido de Carmen es que siempre tu cabello debe estar presentable.
Veinte minutos o casi media hora después, no lo sé, salí del cuarto de baño. No había rastro de David, así que imaginé que ya había bajado al encuentro con los demás. Tenía la habitación para mí sola, cuando me dirigía a buscar algo de ropa, vi algo en la cama que llamó mi atención