Y supe al instante que me decía la verdad. David era inteligente, no era idiota. Siempre supo esconder las cosas para los demás y aún así estaba totalmente segura de que ahora no me mentía. Desde que nos conocimos ha sido sincero, lo he podido ver cada vez en sus ojos. Si alguna vez llegase a mentirme, sus ojos me lo dirían.
Alguien tocó la puerta y quise levantarme pero él no lo permitió. Le sonreí, le di un beso y le acaricié la mejilla con dulzura.
-Entendí eso -dije con voz suave cerca de