Decidí llamar a la única persona que podía ayudarme. Mi cuñado haría cualquier cosa por mantenerme a salvo. Pero también necesitaba de Franco. Así que decidí llamar a los dos. Pero... mi hermano no podía quedar fuera.
-¿Franco? -pegunté al segundo que contesto.
-Guapa -dice con su voz alegre-. ¿Qué hay?
-Necesito de tu ayuda.
-¿Dónde nos vemos? -preguntó si quiera preguntar sobre qué trataba.
-Luego te aviso.
-Espero tu llamada, guapa. Hasta luego.
-Hasta luego, Franco.
Ya contaba con u