-Menos mal que es así, ¿no crees? Ese cerdo estaba encima de ti, con las manazas en u culo, ¡y a saber lo que habría intentado hacer a continuación! -me lanzó una mirada fulminante, con la mandíbula apretada y los labios fruncidos.
-Creo que he liado con él muy bien yo solita.
Elliot me cogió la cara y me besó, manteniéndome atrapada en su boca, introduciendo la lengua y reclmando que le dejara entrar. Gemí y le besé, y sabía solo a mente y a un ligero deje a cerveza. Seguía sin poder creer