Hades Santoro
El sol golpea mi rostro sacándome un gruñido ante la molestia, abro los ojos pesadamente y la vista del mar de la isla es lo primero que vi.
Respiro profundamente recibiendo el aroma de Adara, bajo la mirada encontrándola acurrucada contra mi cuerpo mientras que respiraba relajadamente, su mano se apoyaba en mi pecho desnudo mientras que la otra se perdía entre nuestros cuerpos.
Trato de volver a dormirme, cuando podía dormir hasta tarde sin que nadie molestara el maldito sol se e