Riesgos ocultos: La química de la atracción
El alba se desplegó como un lienzo de promesas, teñido de tonos dorados y azules. La brisa, suave y juguetona, acariciaba las hojas de los árboles, susurrando secretos al oído de la naturaleza. Las aves, en su sinfonía matutina, entonaban melodías que parecían tejidas con hilos de esperanza.
Verónica, contagiada por la maravillosa atmósfera, se levantó de la cama y se dirigió a la terraza. Su bata roja de dormir ondeaba como una bandera de alegría. Pe