Deseos prohibidos
Verónica
Cabalgando de nuevo hacia la mansión, tras un día hermoso en el prado junto a Charles, sentí una paz y felicidad que nunca antes había experimentado desde mi matrimonio. Intuía que él sería mi salvación. Su porte elegante me hacía imaginar un futuro juntos, formando nuestra propia familia. Sin embargo, mi corazón se encogió al recordar que eso nunca podría suceder. Una lágrima traicionera escapó al enfrentar mi tormentosa realidad.
Continuamos cabalgando en silencio h