Luchas en el infierno
El amanecer podría haber sido simplemente hermoso, pero este tenía algo especial. Dos jóvenes yacían dormidos, uno al lado del otro, sus corazones latiendo al unísono y sus respiraciones suaves y sincronizadas. La mano del joven descansaba sobre el vientre de ella, donde su futuro bebé crecía, añadiendo una ternura indescriptible a la escena.
La suave luz del amanecer se filtraba por la ventana, despertando lentamente al joven. Se frotó los ojos, miró al techo por un momen