La luna llena iluminaba el bosque con una luz plateada, pero su fulgor no era suficiente para ahogar las sombras que se habían apoderado del corazón de Kael. Luchando contra el dolor que le atravesaba el cuerpo, avanzaba tambaleándose entre los árboles, cada paso era un recordatorio de la batalla perdida. Sus heridas estaban frescas, sangrantes, y la brisa fría de la noche parecía intensificarlas, pero el pensamiento de Kira y su recién nacida Selene era la única fuerza que lo mante