Sekhmet.
Los rayos del sol se cuelan por la ventana y apesar de no sentirme muy bien que digamos me levanto con cuidado de aquella cama totalmente desnuda.
Mis ojos se quedan fijos en el rostro del chico que no puedo ver al poseer aquella extraña máscara que parece imposible de quitar.
Me decanto por no darle tanta importancia y antes de que se despierte salgo de la habitación cerrando la puerta con sumo cuidado.
Estoy acostumbrada a ser una persona sigilosa, en mi trabajo