Sekhmet:
Sebas y yo caminamos juntos de la mano a través del bello pasto de el cementerio. El sol está en su cúspide, calentando nuestra piel y siento mi corazón martillear con recuerdos de lo que sucedió minutos antes.
«Eres una maldita estúpida» pienso cagándome en todo por haberme enamorado de aquel hijo de puta sin sentimientos que para empeorar se va a casar.
Joder que me estaba usando como a una cualquiera y ni siquiera me di cuenta por andar como una posesa detrás de su polla.