Nikolai:
Mis ojos estaban atentos a la abarrotada calle de Londres esquivando autos a una velocidad peligrosa. Sentía mi sangre hervir con la imagen de la pelinegra todavía en mi mente.
—Extrañaba estar a tu lado —murmura la castaña tomando mi mano que se encuentra encima de la palanca mientras como si su toque me quemara levanté mi mano liberándome de su agarre.
—No me toques —escupí con mi mandíbula apretada mirando sus ojos marrones fijamente.
—Tendremos un varoncito —cambia de t