Es muy tarde. Ya debería estar en casa y quién sabe dónde está Raphael. Ni siquiera sé si sigue buscándome o si se ha dado por vencido.
Oigo el ruido de neumáticos arrastrándose por la carretera. Cuando me giro, veo un todoterreno que se dirige hacia mí. No sé por qué, pero me quedo inmóvil. El cuerpo me pide que me mueva. Está oscuro y lo más probable es que no puedan verme. Pero no me muevo, de alguna manera estoy congelado.
Tiemblo por la lluvia, la temperatura ha bajado. No tengo chaqueta,