Quería rogarle que me amara, pero ella ya lo hacía; quería suplicarle que me amara más que a él, que se le hiciera más difícil su elección, que… dudara al menos por un segundo en elegirlo a él, porque yo también era una buena opción, porque yo también la amaba y ella a mí.
Pero acababa de elegir y todo lo que me dejaba era la sensación de que perdí ante alguien más, la sensación de no ser la elección correcta y que había alguien mejor que yo.
Y ciertamente él tenía que ser mejor que yo; a lo me