MEGAN
Tres meses más tarde.
Probarme el vestido se sentía un poco extraño.
Dimitri estaba del otro lado, impaciente; no me podía ver, pero necesitaba saber si ya tenía el vestido que me gustaba, si ya había elegido uno y me sentía cómoda, si tenía el ideal.
Hace dos meses habíamos elegido fecha para la boda; los preparativos iban ya casi terminando y yo, como toda quisquillosa, aún no tenía el vestido.
Era mi segunda boda.
Eso no me agradaba.
Dimitri era un hombre importante en esta ciudad y no