Mi mente viajaba a aquel momento mientras daban los deportes; quedaba poco para terminar el programa y ella me había dicho que estaría aquí a la salida, que me esperaría en el aparcamiento. Miraba con insistencia el reloj del fondo, queriendo acelerar el tiempo y que me arrojara justo en aquel preciso momento, solo para verla.
Atendiendo a mis consejos, noté que Silvia los estaba poniendo en práctica; quizás la juzgué mal y podía ser una amiga o mi día iba tan bien que incluso sabiendo que esa