Mundo ficciónIniciar sesiónDamon
Abrí los ojos con pesadez mientras me incorporaba. Miré hacia afuera y vi cómo el sol comenzaba a elevarse lentamente. Mi padre se debilitaba día tras día, y si no hacía algo pronto, moriría.
Mi mente se desvió de inmediato hacia Roxanne. Ella era la respuesta… la única que podía salvarlo.
Habían pasado años desde la última vez que la vi. A veces pensaba en ella, recordando nuestra infancia juntos… pero fui un idiota al pedirle que abandonara la manada cuando descubrí que Mia era mi mate.
Esa decisión también arruinó mi relación con Whitney; me evitaba como si fuera una plaga. Y Mia… Mia terminó engañándome después de todo el amor que le di.
Mi padre siempre me dijo que debía amar a mi pareja destinada, que era un regalo de la diosa de la luna. Por eso, cuando descubrí que Mia era mi mate, me entregué completamente a ella. Y cuando vi cómo Roxanne reaccionaba, entré en pánico. Tenía miedo de que Mia descubriera que me había acostado con la amiga de su hermana… y que me rechazara.
Por eso tomé esa decisión absurda… pedirle a Roxanne que se fuera.
Y ahora la vida me estaba pasando factura.
Mia me fue infiel después de seis años de matrimonio… y me rechazó. Lo peor de todo fue que me engañó con un guardia, aun llevando mi marca en el cuello. Yo también la rechacé cuando lo descubrí.
Como castigo, fue desterrada de la manada, y el guardia fue ejecutado.
Pero lo que más me dolía… era que en seis años nunca me dio un hijo. No tenía heredero. Ni siquiera alguien a quien llamar mío.
Suspiré profundamente.
Había enviado hombres a buscar a Roxanne. Mis informantes la encontraron viviendo entre humanos. Le envié una carta ordenándole regresar… pero la ignoró.
Desesperado, tomé la decisión de traerla a la fuerza.
Leo, mi Beta, vino a informarme que ya estaba en la habitación, atada. No tuve otra opción; la Roxanne que conocía era terca… habría escapado en cuanto despertara.
Entré en la habitación oscura.
Y cuando la vi por primera vez en seis años… me quedé sin aliento.
Su piel lucía suave y luminosa. Estaba sentada en el suelo, de espaldas a mí. Sus caderas eran más anchas, su cabello largo y sedoso.
Sentí un tirón en el pecho al mirarla.
—Roxanne… —la llamé suavemente.
Se giró de inmediato.
Su cuerpo se tensó al verme.
—Alpha Damon… —dijo, sorprendida.
Pero su expresión cambió al instante.
Desagrado.
Intentó levantarse, pero cayó de nuevo al suelo.
La observé mientras forcejeaba con las cadenas.
—Quítame esto —escupió, con rabia.
No podía ni siquiera enfadarme. Sabía que lo merecía.
—¿Por qué estoy aquí? No pertenezco a este lugar. ¿Por qué mandaste a secuestrarme y atarme como si fuera una criminal? Suéltame ahora —gritó.
Me acerqué, ignorando su mirada furiosa.
—Tenemos que hablar, Roxanne —dije, sentándome en una silla.
Guardó silencio.
Se veía débil… cansada.
—Di algo —ordené.
—No tengo nada que decirte —respondió, sin mirarme.
—Estás equivocada. Necesito tu ayuda. Eres la única en la manada Moonshine con el poder de curar a mi padre. Fue herido en una batalla hace dos meses, y nada ha funcionado. Creo que tú puedes salvarlo.
De pronto, Roxanne estalló en carcajadas.
Fruncí el ceño.
—¿Qué es tan gracioso?
—¿En serio, Damon? Oh… perdón, Alpha —respondió con sarcasmo.
Recordé perfectamente el día en que le dije esas mismas palabras.
Cerré los ojos, frustrado.
—No voy a ayudarte. No soy tu Luna, así que no esperes nada de mí. Déjame ir. Tengo una vida a la que volver —dijo, fulminándome con la mirada.
La observé en silencio.
Nunca la había visto así de furiosa.
—¿Qué quieres de mí, eh? Nunca fui suficiente para ti. Y ni siquiera me molestó que eligieras a tu mate destinada… pero me echaste de la manada. Me expulsaste sabiendo que no tenía a dónde ir —dijo, dándome la espalda, intentando ocultar sus lágrimas.
No iba a huir esta vez.
Tenía que disculparme.
—Por favor… Alpha… déjame ir. Ya sabes que vivo en el mundo humano. Tengo compromisos… tengo a alguien que me ama. Ya no pertenezco aquí —suplicó, entre lágrimas.
No sabía qué hacer.
Lo que hice en el pasado… no tenía perdón.
—Déjame hacerte una pregunta —dijo, mirándome fijamente.
—Si Mia no te hubiera engañado ni rechazado… o si tu padre no estuviera enfermo… ¿me habrías pedido volver?
Me quedé en silencio.
Porque la respuesta era clara.
No.
Pero ahora… me arrepentía.
Tenía que arreglar lo que destruí.
Me levanté y di un paso hacia ella.
Y entonces…
Mi lobo despertó.
—Mate… mate… mate…
Abrí los ojos, completamente sorprendido.
¿Cómo era posible?
¿La diosa de la luna… me estaba dando a Roxanne como mi segunda oportunidad de mate?







