Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 12.
Amenadiel sube los escalones de las gradas con adrenalina, entusiasmado, como si mi respuesta afirmativa estuviera a punto de derrumbarse si él no llega a tiempo a mi lado. Sin aliento, se posiciona frente a mí, con los ojos bien abiertos.
—Repítelo una vez más —me pide, tratando de recuperarse. Apoya sus manos contra sus rodillas, flexionándose —. Dios mío, necesito ponerme en forma







