Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 21
El sueño no vino a mí como tanto hubiese deseado en un día difícil como aquel. Amenadiel descansó por varias horas, recostado en la cama junto a mí.
Quería acompañarme en aquel desvelo quedándose sentado con almohadas en su espalda, pero el sueño le ganó y terminó dormido con los brazos cruzados y la cabeza agachada.
El amanecer daba comienzo en la habitación de invitados de mi hermano. Tenía el cuerpo entumecido, aún me dolía horrores







