46. Del cielo al piso
Lo beso con suavidad y delicadeza, pongo una de mis manos sobre la suya, para darle seguridad, y él me aprieta intentando expresarme qué no me debo marchar, pegó mucho más cerca mi cuerpo hacia el suyo, sé que estando con tanta tentación para él será imposible negarse, porque aunque se aferre a lo que debe ser correcto en el fondo de su corazón sabe qué me necesita a su lado, él siempre se a derretido con mi belleza, está vez no será la excepción, porque precisamente estoy dispuesta a complacer