37. Es lo que anhelo
Mientras le beso el cuello a Jerónimo el rostro de Sebastián se me atraviesa por la mente, se qué esto no está bien ante los ojos de muchas personas, pero nadie lo está obligando a él, si Jerónimo me quiere seguir mi juego es su decisión lo cuál me conviene, aunque por poco tiempo me toque ser su amante conseguiré que se divorcie de su esposa, para poderme casar con él, toda su fortuna pasará a mis manos y estoy segura que a él no le molestará en lo absoluto, porque por amor se hacen infinidade