—¿Todavía están afuera? —preguntó uno de los tipos, mirando dentro de la jaula.
—Parece que sí —murmuró otro—. Es tarde, podemos hacer esto mañana.
—Él quería que se hiciera esta noche —murmuró el otro renegado.
—Sí, pero dejó claro que quería que ella estuviera despierta y supiera por qué la iban a matar. Quiere que se grabe para poder usarlo como prueba —le recordó a su amigo.
—¿Y la otra?
—Lo llamaremos una bonificación —se rio el renegado—. Vamos a dormir un poco y volvemos aquí mañana.
Se a