Punto de vista de Judy.
Dos semanas después.
—Por fin has llegado —exclamó Nan, abrazándome—. Ya era hora. Estábamos a punto de irnos sin ti.
Sabía que estaba bromeando, así que puse los ojos en blanco y le sonreí.
—No podían irse sin mí —bromeé—. Así no funcionan las cosas.
Ella sonrió y me dio un codazo.
—Podemos hacer lo que queramos —siguió bromeando—. Solo porque sea tu despedida de soltera, no significa que no nos podamos ir sin ti.
—Estás siendo ridícula —me reí—. Bueno, diré que es muy