—¿Quién es? —pregunté.
—Esme Blackwell —respondió Gavin.
Me congelé, los ojos se me abrieron de par en par y la boca se me secó.
—¿Esme Blackwell está aquí para verme? —pregunté, aún más confundida—. ¿Sola?
—Sí, pero no la voy a dejar a solas contigo —dijo Gavin, sin apartar la mirada de mí—. Sea lo que sea que tenga que decirte, puede decirlo delante de mí.
Asentí sin dudarlo, con el corazón latiéndome con fuerza en el pecho.
—Está bien —dije sin pensarlo—. Quiero hablar con ella.
Él asintió, c