—Eras solo una niña, Cora —la consoló Zachary mientras se acercaba a ella, negando con la cabeza—. No sabías lo que hacías, eso fue un accidente. No puedes castigarte por algo que ocurrió cuando eras pequeña.
—Pero yo soy la razón por la que murieron —respondió Cora en voz baja—. Y la razón por la que Ivy lo perdió todo.
—¿Qué? —preguntó Selene, frunciendo el ceño—. ¿De qué estás hablando?
Cora desvió la mirada hacia Selene. —Yo soy la razón por la que Ivy Churchill lo perdió todo... ya no puede bailar ni cantar, o al menos no como antes, le arrebaté los únicos objetivos que tenía en la vida. Perdió demasiado, y me culpó por ello. Me amenazó... y no tuve otra opción que hacer lo que hice.
—¿Eras la mejor amiga de Ivy Churchill? —preguntó Selene, con el corazón golpeándole el pecho.
Selene conocía bien a Ivy y nunca se habían llevado bien porque era tan cruel como parecía. La vio en el hospital el día en que nació Lila, y la frialdad en sus ojos era algo que Selene jamás había podido ol