—Piensen lo que quieran —murmuré—. No necesito probarles nada.
—Tal vez deberían preocuparse por ustedes mismos —les dijo Nan, cruzando los brazos.
—Ya déjalas, Nan —dije, negando con la cabeza—. Voy a ir a clase. Nos vemos después.
No esperé su respuesta, simplemente me fui.
Incluso todos en la clase se comportaban muy raro, todos me miraban y cuchicheaban. La profesora me observaba mientras repartía nuestras tareas y fruncí el ceño cuando miré el papel.
¿Era solo yo, o la letra era un poco dif