Punto de Vista de Gavin
La rabia que sentí hirviendo dentro de mí cuando escuché la confesión de Irene. La observé retirarse por las escaleras y hacia su cuarto, mis ojos entrecerrados, y mi mandíbula apretada fuertemente. Estaba apretando y aflojando mis puños, tratando de calmarme y no hacer algo de lo que me iba a arrepentir seriamente.
—Gavin, trata de calmarte —dijo Judy detrás de mí, su tono bajo y cauteloso como si estuviera tratando de no provocar al lobo grande y malo.
—¿Calmarme? —preg